sábado, 23 de enero de 2021

AQUELLA TARDE

 


CRISTÓBAL ENCINAS SÁNCHEZ

 

Una gota de marfil cayó en el suelo,

una gota cuajada de nostalgia

se perdió sola.

Una lágrima era

puro y transparente cristal

como lluvia fresca en tierra árida,

al resbalar por tu mejilla

y después morir.

 

Como lluvia fresca en tierra árida,

como palabra yerta quedó

cuando dejó la vida de tu cara.

Unos cálidos ojos

inmóviles y apacibles:

como la inmensidad de mi pena,

su mirada.

Ellos, en una tarde quebrada,

la arrojaron;

y con las mías se juntaron

y se fundieron.

Una soñolienta soledad me embarga.

 

Recuerdo una tarde alejada,

unos ojos empañados,

una primavera deshojada,

un viento gris y apagado;

unas nubes negruzcas

como mi pena.

 

Recuerdo una cara suave y tierna,

un terciopelo dorado

y un pañuelo;

una pequeña voz,

en tono de caverna,

me hablaba susurrante.

 

Recuerdo una cara,

unos ojos, un pañuelo

y una lágrima en el suelo.

 

Una lágrima cayó

y detrás otras mías brotaron;

una gota de marfil,

cargada de ansiedad,

que no se perdió sola.

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