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sábado, 21 de marzo de 2026

DÉJALA HABLAR



CRISTÓBAL ENCINAS SÁNCHEZ

Déjala ser y no la obligues,

ha vagado por el ancho océano

vestida con el desaire de la gente

y el desprecio.

Déjale sus ropas destrozadas

que todavía queda calor en sus costuras

y muestran su esperanza.

No la desarmes más,

que entonces muere.

En sus ojos canta sus desdichas,

¡déjala cantarlas!

y que con su lengua acorte el camino al desconsuelo.

¡Déjala hablar!,

que su dolor se esparza

y ella se libere de ese fuego

que le roe las entrañas.

El tiempo actúa sobre su piel

que se muda al cambiar de boca en boca

sus palabras

prodigando las insalubres pasiones infligidas

y las llagas que destacan por su cuerpo.

¡Mira más su cara!,

remédiala del tormento,

cúrala pensando

que su mirada ¡no debes doblegarla!

 

Dulzura infinita sus labios suplican,

y otros labios azules, sus sentimientos.

¡Tú, sacrifica tu violencia!,

escupe tus malos estandartes

y la crueldad de tus humores.

Las lágrimas caídas sobre sus pies

que clamen por todos los espacios

desahuciados de dolencias,

cargadas de perfumes y de esencias

propias de los buenos sentimientos.

Una explosión de júbilo

se hará visible ahora

y prosperará ante los campos abiertos,

sin fronteras.

(GRITO DE MUJER, SIN FRONTERAS, Y POR LA IGUALDAD)


viernes, 13 de marzo de 2026

DUROS DÍAS

 

CRISTÓBAL ENCINAS SÁNCHEZ

Duros días los que están sufriendo estas personas

que pasan las fronteras buscando nueva vida,

que huyen de la guerra que les castiga injustamente.

Pero la Inhumanidad de la gente es muy cruel.

¿De qué estamos aprendiendo todos?

¿Hacia qué bestia nos encaminamos?

Si aturdidos hemos perdido el Norte,

¿quién nos reconducirá por esta jungla desalmada?

¿Dónde está el hombre nuevo?,

el que aprendió mil veces de sus padres

que la guerra nunca es buena,

que estudió el saber estar,

la Filosofía y otras carreras de Humanidades

en la época de la Prosperidad.

Creo que la Injusticia lo invade todo

y todos estaremos proclives al daño,

esperando anclados a vivir sus consecuencias.

Esto no nos lo enseñaron nuestros maestros.

Las personas no debemos de permitir nunca

que pasen cosas tan horrendas delante de nosotros:

una tara que descompone a la Humanidad.

Por eso clamo al cielo: ¡sin murallas!,

por el amor,

y así tener un poco de esperanza.

martes, 10 de marzo de 2026

YA NO SOY


CRISTÓBAL ENCINAS SÁNCHEZ

Tendré que morir a cada instante, día a día para seguir sufriendo y para no tener que aceptar la nada. Es mejor así ¿Por qué no se me reconoce ahora a mí que soy la madre?

    Conseguí un tesoro de bondades para todos; hice los aires, la lluvia, las primorosas cuevas y el progreso con mis manos y con la luz que me ayudó segundo tras segundo, hora tras hora; y así transcurrieron los siglos.

    ¿Y la admiración por mi labor hasta el reconocimiento, comenzada en la noche de los tiempos?

    Ahora no puedo entender que casi todos se olviden de mí, sabiendo que Dios y yo éramos uno.

    Sobre mi piel, como escrito en el más antiguo libro, se tejieron todos los convenios, se promulgaron todos los derechos y los artículos más osados dieron quehacer y fortaleza a todo el mundo. Entonces, algunos soñaron con nadar en la abundancia, en piscinas de oro adornadas con las gemas arrancadas de mis profundas entrañas. Creían que nada ya les faltaría; pero sólo les faltó el amor y un poco de humildad y de destreza.

    Me miro en todos los espejos y por todos lados veo un resplandor; mas detrás de mí se ocultan tristes desengaños y un oscuro presagio que no os dejará salir del torpe enredo y la catástrofe: la amenaza de los más miserables y de los más ciegos, que van a conseguir tabla rasa en este juego vil.

   ¡Falte yo de vuestro ser y os faltará la vida! ¡Ya no sé quién soy!, pero la Naturaleza, intuyo, de las cosas aún soy, o tal vez lo fui del pájaro, del árbol, de la nube, del mar; soy hueso, corazón, arteria y pensamiento de cada uno de vosotros.

    Pero que Dios me perdone y en auxilio mío acuda. Me sale del alma lo que os voy a decir: os detesto. Simplemente rechazo todo lo que me hacéis. Me habéis robado la esencia de mi ser y toda mi fama.

    Y no ser yo, no puedo aceptarlo. Tampoco llegaré a comprenderos si en los años venideros seguís comiendo, con afán y desespero, la flor de mis entrañas.