CRISTÓBAL ENCINAS SÁNCHEZ
Se alza mi semblante al cielo
cual pétalo cuajado de rocío,
al ver tu cara repleta de alegría
y cómo descansa tu cabello.
Te elevas, oh cabeza mía,
en un torrente de emociones nuevas,
¡qué caricias me haces con tus párpados!,
¡qué risueño tu cabello endrino!
Esta noche me siento emocionado
con un beso tras otro de tus labios,
eres como una dulce explosión de agua,
tu frescura mana de fuente cristalina.
Profusa eres cual aire que respiro
en un mar de rosas a lo grande,
encendidas,
con toda la fragancia que a tu paso exhalas,
y reposas mi ánimo como un oloroso vino.
Eres tan hermosa mujer, tan imperiosa,
como el perfume de un cantar de mayo
con la claridad violeta del temprano cielo:
mantienes mi ardor y mi osadía es plena.
Oh, mujer, quisiera ser poeta
y contarte mi expresión y sentimientos,
con la clara alusión a que te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario