CRISTÓBAL ENCINAS SÁNCHEZ
Tras una ausencia de varios meses, se presentó en su antigua casa. Entró por la parte trasera pensando en que no habría nadie. Sin encender la luz, atravesó el salón para dirigirse hacia el piano, dejar allí unas partituras y largarse.
Cuando levantó la tapa, se
encontró con unas acariciantes y suaves manos que comenzaron a deslizarse por
el teclado, interpretando aquella canción que con tanto entusiasmo le había
compuesto.
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